Publicado en Proyecto Sacheto

La Campaña Septembril (3): Skiout Iltaif

Resultado de imagen de castillo dracula

http://astrolabio.com.mx/dracula-el-libro-que-inmortalizo-a-bram-stoker/

-¿Quién entra? -preguntó el criado, antes de atreverse a abrir.

-¿¡Y a ti qué te importa?! ¡Abre la puerta antes de que la eche abajo, siervo!

  El sirviente abrió con rapidez. La mujer entró como un ciclón, antes de asestarle un fuerte golpe con el bastón que le dejó profiriendo un alarido, con la cara ensangrentada.

-Que sea la última vez que me haces esperar ahí fuera un segundo más del necesario. La próxima recibirás un castigo como Dios manda y no un roce con la cosa que tenga más a mano. ¿Entendido? -sin molestarse en esperar su respuesta, se quitó el abrigo, lo descolgó y lo dejó en el recibidor.

  Caminó con un paso apresurado hacia el salón. Una sala oscura, sumergida en la escasa luz que proporcionaban las llamas de unas velas, la acogió. Diez personas giraron bruscamente sus miradas hacia ella.

  -Bienvenida, Levui. Siempre es un placer tenerte con nosotros. Puedes tomar asiento -le indició un hombre mayor, señalándole un asiento.

  -Gracias, Çoan.-se acercó al sofá y se acomodó. -¿Dónde está Martu? Tenía entendido que había sido él el que había convocado la reunión.

  -La verdad es que no, he sido yo. Martu no ha dado señales de vida desde que le conquistaran Lukó. Confíamos en que sigue vivo, pero aún no puede…

  -¿Lukó, la antigua capital de Javier, otra vez en manos mitarchas? Hay que fusilar al alcalde por regalar al enemigo una ciudad. -exclamó indignada Levui 

  -Lukó es un regalo envenenado, querida – la prafercha arqueó las cejas, mientras Çoan sonreía con malicia.

Resultado de imagen de salon dracula

http://draculaomaha.blogspot.com.es/2007/10/captulo-iv-yo-jams-bebo.html

  El gobernante prafercho tomó un pergamino polvoriento y lo extendió sobre la mesa, desvelando un viejo mapa del territorio en disputa.

  -El castillo de Lukó, tal como lo dejó Javier -explicó, dando unos toques a un pequeño punto del mapa. -El emperador construyó una serie de caminos que contactaban la capital con las ciudades provinciales, entre ellas, Rácphanus. Si controláramos esa ciudad, podríamos caer sobre el corazón de Mitarch y acabar la guerra rápidamente. 

  -¿Estás loco? -puntualizó Coraid, una mujer pelirroja, alta. -Que un defecto de la creación haya capturado Lukó por casualidad no significa que podamos hacerlo nosotros. Está en lo alto de una montaña, fortificado y lleno de tropas.

  -Pero el alcalde está de nuestra parte. Pensaba que, con la reconquista, Lukó iba a volver a ser capital, pero ahora que se ve como un simple gobernador provincial, se ofrece a entregarnos la ciudad a cambio de autonomía. Obviamente lo mataremos en cuánto tengamos oportunidad , pero, mientras prosiga la guerra, nos será útil. Únicamente necesito refuerzos, para forzar el paso lo más rápido posible.

  -Necesitaré aún algunos meses para reunir mis tropas. Pero no dejaré con cabeza -comentó Paun.

  -Yo sí puedo ayudar. En dos semanas podré movilizar un ejército del tamaño de la población de Mitarch al completo. Se pongan dónde se pongan, me abriré camino-Masoil ofreció su enorme ejército.

  -¿Y tú, Iuri? ¿Puede contar con los zwinen?

  -Obviamente, Çoan. Listos para matar sachetos-Los zwinen eran considerados la élite del ejército prafercho. En un sinnúmero de batallas decididas para los mitarchos, una solitaria carga de aquellos les hacía retirarse e impedía que masacran a los heridos. ¿Qué no lograrían apoyados por todo el ejército?

– Por mi parte, atacaré también en un tiempo. Y creo que Naqo puede apoyarme. -apuntó en un tiempo. 

-Bueno, Mair y yo podemos dedicarnos a sublevar las provincias del noroeste. Si caen, los mitarchos quedarán envueltos. Será una matanza épica -pronunció Mumu sádicamente.

  Repartidas las tareas , se pusieron a calcular los números de la guerra. Los resultados fueron aterradores: los praferchos podían movilizar medio millón de soldados, entre ellos 20 000 zwinen, para principios de octubre. Los mitarchos, sobrevalorando su capacidad, podrían llegar difícilmente a los 100 000  durante toda la campaña. Un total de sesenta y siete ciudades y pueblos estaban dispuestos a rendirse  y cincuenta lo harían dependiendo del ejército más cercano. Llegar a Rácphanus se estimó en un trayecto de una semana. Los mitarchos iban, por fin, a ser aniquilados. Eso opinaban todos los gobernantes praferchos. Salvo uno.

  Don Euseb se levantó cuando todos parecían querer irse. Era el líder más misterioso; alto, anciano, permanentemente en un hábito. Su voz era quebrada y ronca. Nunca se fiaba de nada ni nadie. Aunque su tribu fuera de las más débiles, tenía un cierto ascendiente en las reuniones

  -¿Y qué se supone que pasaría si, milagrosamente, no llegáramos a Rácphanus, las provincias no se sublevaran y perdiéramos? ¿Qué soldados defenderían nuestras murallas?

  Nadie supo responder. Pensando en la victoria, les aterrorizaba pensar que hubiera posibilidades de derrota. No, era imposible, iban a ganar. ¿ O no?

Pero Çoan tenía una respuesta.

  -Bueno, si eso llegara a pasar -dijo, desenfundando una daga y meneándola con habilidad-, una bella dama en la que el confiaría ciegamente se encargaría de felicitarle en el lecho y alguna cosa más.

Resultado de imagen de daga

https://www.tienda-medieval.com/es/176-dagas-historicas

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s